9/6/17

Ellas,las estrellas.






Y al final serán ellas, las estrellas, 
los únicos testigos 
de la definitiva partida de los hombres. 

Al final serán ellas, sólo ellas, 
las que, en las noches eternas del invierno estelar 
y sólo por matar el tiempo que les sobra, 
se comentarán las unas a las otras 
que una vez existió 
en un gracioso planeta azul-encanto
una especie tan extraña y dañina 
que sus individuos creían ser los dueños 
de todo lo existente. 

Y reirán como locas 
por nuestra pobre y ridícula arrogancia, 
por nuestros torpes planes de futuro, 
por nuestro inútil afán de querer ser eternos, inmortales, 
en algún paraíso diseñado a medida 
y vendido a la plebe a golpe de doctrina, 
con ilusas promesas, 
por cualquier esperado profeta iluminado. 

Pero a la vez serán ellas, las estrellas,
las que pierdan un poco de su brillo 
de puro aburrimiento 
cuando los hombres nos hayamos ido para siempre. 

El universo entonces, 
se quedará más solo que la una. 
Se dormirá mecido por el eco 
que dejaron por todos los rincones 
nuestras voces de niños malcriados, 
nuestros gritos de fieras sanguinarias 
enfermas de poder y de riquezas, 
nuestro llanto de ancianos caminantes 
hacia ninguna parte. 

Y luego el universo, al despertar, 
sabrá que despertó 
de la más increíble y extraña  pesadilla, 
del más disparatado de los sueños...


5 comentarios:

  1. Tu premonitorio poema pone los cabellos de punta y la piel de gallina... así será, tal vez, el fin de la humanidad.

    Abrazos.

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  2. Mira Joaquín...es muy verídica esta poesía...yo eso ya a veces lo he dicho así como broma pero de broma no tiene nada ...al paso que van tanto quieren ver o inventar de más allá que nuestro planeta que solo quedarán como tu bien dices el hueco y las nubes.
    Gracias por visitarme ...yo me acuerdo mucho de ti también pero al tener poco tiempo voy cumpliendo a quien me visita , pero Joaquinnnn te quiero y no te olvido eres un gran amigo
    besos

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  3. Tremendamente cierto lo que dices de forma tan hermosa, joaquín. Terminaremos sucumbiendo y cargándonos este mundo.

    Un abrazo

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  4. que una vez existió
    en un gracioso planeta azul-encanto
    una especie tan extraña y dañina
    que sus individuos creían ser los dueños
    de todo lo existente.

    Hay poemas y poemas, muchas formas de decir las mismas cosas, pero tú caso, lo dices muy certeramente, claro y alto.

    Se dormirá mecido por el eco
    que dejaron por todos los rincones
    nuestras voces de niños malcriados,
    nuestros gritos de fieras sanguinarias
    enfermas de poder y de riquezas,
    nuestro llanto de ancianos caminantes
    hacia ninguna parte.

    Y hacia ninguna parte vamos ni llegaremos nunca, a menos que seamos conscientes de los valores que nos rodean como regalo de la naturaleza.
    Son tan importantes como los valores que llevamos en el corazón.
    Gracias por esta profunda reflexión.
    Un abrazo.
    Ambar

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  5. Joaquín, me han dado escalofríos al leer tu poema, porque creo que este será el final de la humanidad, de estos pequeños depredadoroes que fuimos destruyendo nuestro hermoso planeta, hasta su cataclismo final. Creo que es un vaticinio muy acertado de lo que puede ocurrir.

    Un abrazo.
    Ángeles

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