30/1/20

Te volveré a escribir


                               



                                  Te volveré a escribir largas cartas de amor
en las pausadas tardes del otoño
cuando el terrible sol del último verano,
cansado ya de ardores y relumbres,
comience a dormitar
pintando las fachadas de amarillo.

Te volveré a escribir bellas cartas de amor
cuando el húmedo viento del oeste
me traiga aquel perfume
que llenaba de gozo mis mañanas.
Cuando la fértil tierra de estos valles
muestre su desnudez lozana y cálida
y abra sus tersos surcos
a los besos de nuevas sementeras.

Te volveré a escribir
versos de soledad en la penumbra
cuando sobre mi frente se marchiten
las rosas encarnadas del recuerdo
y tus besos de entonces se transformen
en frágiles palomas que me icen
hasta el azul de un cielo ya inmortal,
manso y definitivo.

Sé que pronto, muy pronto,
cuando el río salvaje que arrastra mi nostalgia
hasta el inmenso mar de algas ondulantes
se torne en estuario imperturbable, plácido, decisivo…
                                  te volveré a escribir.                          

                                                                                                                    Agosto 16

14/9/19

Tránsito





                                      No dejes de mecerme
mar infinito,
que tu vaivén de agua
duerma el transitar loco
de mi destino.

No dejes de arrullarme
campo de flores,
que tu nana de pétalos
calme las negras ansias
de mis temores.

No dejes de besarme
viento del norte,
que tus labios azules
traigan hasta mis labios
su  dulce nombre.

No pares de llevarme
río de la vida,
hasta alcanzar contigo
del mar definitivo
la blanca orilla.

            junio-16
                


11/7/19

Con cada nuevo otoño




Con cada nuevo otoño
vuelves a mí sonriendo,
renovada y rotunda.

Te creces ante el tiempo
desafiando el fracaso
de las horas perdidas.

Eres agua embalsada
que nunca se evapora,
que busca cualquier grieta
en mis viejos recuerdos
para inundar mi valle
con ríos de ternura.

Me llegas envolvente
como el viento de octubre
al fenecer la tarde.

Y, como él, me anulas
los sentidos, el alma
hasta creer que existes
como antes, como entonces,
de nuevo en mis desvelos.

Eres sabor intenso
a besos infinitos.
Y, cual fruta madura,
estallan en mi boca
refrescando mi angustia
cuando la sed me abrasa.

Eres todo…eres nada
en cada nuevo otoño
de mi agostada vida.