9/6/17

Ellas,las estrellas.






Y al final serán ellas, las estrellas, 
los únicos testigos 
de la definitiva partida de los hombres. 

Al final serán ellas, sólo ellas, 
las que, en las noches eternas del invierno estelar 
y sólo por matar el tiempo que les sobra, 
se comentarán las unas a las otras 
que una vez existió 
en un gracioso planeta azul-encanto
una especie tan extraña y dañina 
que sus individuos creían ser los dueños 
de todo lo existente. 

Y reirán como locas 
por nuestra pobre y ridícula arrogancia, 
por nuestros torpes planes de futuro, 
por nuestro inútil afán de querer ser eternos, inmortales, 
en algún paraíso diseñado a medida 
y vendido a la plebe a golpe de doctrina, 
con ilusas promesas, 
por cualquier esperado profeta iluminado. 

Pero a la vez serán ellas, las estrellas,
las que pierdan un poco de su brillo 
de puro aburrimiento 
cuando los hombres nos hayamos ido para siempre. 

El universo entonces, 
se quedará más solo que la una. 
Se dormirá mecido por el eco 
que dejaron por todos los rincones 
nuestras voces de niños malcriados, 
nuestros gritos de fieras sanguinarias 
enfermas de poder y de riquezas, 
nuestro llanto de ancianos caminantes 
hacia ninguna parte. 

Y luego el universo, al despertar, 
sabrá que despertó 
de la más increíble y extraña  pesadilla, 
del más disparatado de los sueños...


24/5/17

Luna azul

                                       Cáceres,ciudad monumental 


Asoma esta luna tardía de julio
su rostro encendido tras el promontorio
para sacar brillo a  mis más viejos sueños.
Unos sueños que ya desde niño
ansiaron conquistar el mundo
y que no sabían que algún día lejano
perderían el lustre
e incluso hasta el nombre.

Hoy se han vuelto grises, igual que mi pelo.
Hoy son sueños blancos sin otra intención
que abrazar el alba en cada nueva aurora.

Esta luna azul 
que sonríe cual niña traviesa,
me arrastra tras ella,
me lleva en volandas
hasta el sitio exacto del dulce recuerdo,
a otra luna llena de otro julio cálido
de hace mucho tiempo
donde unos labios sedientos de fuego,
trémulos de frío,
rondaban alientos para que otros labios
saciaran su sed.

Días de ambrosías,
de esencias de rosas y elixir de besos.
Allí las hogueras ardían sin mesura,
sin ningún sentido.
De sus llamaradas,
al filo violeta de las madrugadas,
tan solo quedaban
las frías cenizas del perfecto hastío.
tras las horas álgidas de los desvaríos.

Aquel era un tiempo de vino y estrellas,
de puro derroche,
de errante locura.
Un tiempo que entonces creíamos feliz
porque nos sobraba,
porque nos manaba por todos los poros.
Mas, ya nació muerto,
con la fecha exacta de caducidad
escrita en sus horas.

Aquel río de "dicha" nunca llegó al mar.
Detuvo su curso
en los ojos ciegos de un puente obstruido
por tanta resaca,
en las horas yermas ahogadas en copas 
de cáustico alcohol,
en el deambular con rumbo perdido,
con el abandono
de las marionetas tras el festival.

Aquel otro julio incendió la sangre
de todos a un tiempo
y puso a enfriar
cualquier llamarada de posible amor.

Por eso esta luna tardía de julio
apenas me habla.
Solo es un remedo de aquella otra luna,
una cruel parodia
que solo me sirve para recordar
que hubo un tiempo cierto,
un único tiempo
que se me escapó como escapa el agua
por entre los dedos.

Un tiempo precioso que huyó tras la luna 
y allá se eterniza en perpetua agonía,
 igual que el fulgor mortecino
de aquellos que un día fueron sueños áureos
-mis sueños de entonces-
hoy ya sueños rotos.

1/3/17

Tu risa al alba


¡Cómo añoro tu risa 
en este amanecer 
cárdeno y frío!

Tu risa, un cascabel
tintinando entre luces
para arrullar mi sueño.

¡Que diera por tenerte
junto a mi piel ardiente
justo ahora, en el alba!
Tu risa-cascabel
junto a mi piel-hoguera.

De tenerte conmigo,
me bebería tus besos
con la sed infinita
del náufrago perdido
en desiertos ignotos.

¡Cómo hieren mis ojos
las luces de la aurora:
puñaladas de luz!

                                       Rayos de fuego y vida,
llevad mis desvaríos 
hasta el lugar que habita

¡Llevadle mis anhelos
-brasas incandescentes-
para avivar la llama
de sus ensoñaciones!

¡Cómo añoro su risa!

¡Tanto como su cuerpo
en este amanecer
cárdeno y frío...!

3/1/17

...Y os hablaré de ella (glosa)



                         

  "Quizás prosiga hablando de lugares perdidos
  de sombras que perduran en un temblor sin alba,
                                           de rostros que pasaron bajo la luna errante,
     de amor que no fue amor, pero me hiela el alma"

                           F. Enrique León

   

                                     
A pesar de esta luz que me ciega y me envuelve,
de este profundo aroma de rosas y de lirios;
a pesar de esta nueva primavera en mi sangre,
quizás prosiga hablando de lugares perdidos.

Porque soy, en el fondo, un espíritu infausto
y rara vez se viste de alegría mi alma,
os hablaré a menudo de mil noches oscuras,
de sombras que perduran en un temblor sin alba.                

Versará mi cantar sobre ausencias y olvidos
más que sobre felices encuentros en la tarde;
mis versos hablarán de fantasmas remotos,
de rostros que pasaron bajo la luna errante.                

Y entre los rostros, ella, la que vive en mis sueños,
la que llega en silencio y me despierta al alba
para hablarme de dicha ,de caricias y besos,
de amor que no fue amor, pero me hiela el alma.


16/12/16

Las palabras exactas


Estos últimos días deambulo perdido
caminando sin rumbo por un bosque de letras
tratando de encontrar las palabras exactas
que me lleven de nuevo al lugar que tú habitas
al seguro refugio de quietud que es tu nombre.

Y analizo vocablos y combino fonemas
por si doy con la clave que consiga atraerte
pero solo palabras sin sentido me salen
de este abismo sombrío que es mi mundo sin ti.

Escribir para uno es tarea baldía
las palabras entonces se clavan como dardos
en el pecho ya herido por mil noches en vela
preguntando a la luna por qué tanto silencio.

Sin embargo son rayos de la luz más intensa
cuando surgen seguras de viajar en el tiempo
hasta el lugar exacto donde el amor espera.

Entonces las palabras son estrellas brillantes
que iluminan las noches de quienes las reciben
y ya nunca se escapan de sus almas dichosas.

¡Cómo me gustaría encontrar las palabras
exactas que despierten las promesas aquellas
que me hiciste una tarde de luceros brillantes
cuando el mundo eras tú y afuera no había nada!





25/11/16

Vendrás, sé que vendrás

















Vendrás, sé que vendrás
cuando mi aliento sólo sea un suspiro
perdido en las tinieblas del ocaso,
cuando mi cuerpo fluya a la deriva
por un mar sin sentido
de tanto naufragar tras tu silencio.
 
Vendrás, sé que vendrás
al filo de una oscura medianoche
mientras la madrugada se hace eterna
y en su terca quietud
se niegue a caminar hacia la aurora
del ansiado y postrero nuevo día.

Vendrás, vendrás y...entonces,
¡cuánto lamentaré no haber vivido
todo el tiempo a la sombra de tu risa
para pintar la nieve de tu rostro
con versos de colores encendidos,
para adornar tus trenzas infantiles
con flores a la vera del camino,
para incendiar la fronda de tu cuerpo
con estas manos mías, como antorchas
en busca de recónditos remansos
donde apagar la sed por tanta espera!

Regresarás, lo sé,
cuando la densa niebla ya me envuelva
con sus brazos de bruja plañidera,
cuando este barco mío ya zozobre
en las sombrías aguas del Estigia
y el tiempo derrochado en no tenerte
me aplaste la conciencia como losa.

Vendrás entonces tierna y afligida
sobre una luna llena exuberante,
ataviada con túnica de seda,
y besarás mi frente tiernamente
con un último beso
en las primeras luces de una aurora
lejana ya, imposible.




27/9/16

Nunca el tiempo es perdido


Nada es inútil, nada
es vida derrochada.
Nunca el tiempo es perdido
cuando lo utilizamos generosos
en avivar el fuego que conserve
despierta la ilusión.
Todo aquello que hacemos sin presión
nos hace renacer
en cada nuevo día.
Es fuente de esperanza, de alegría,
es inundar de luz y de armonía
el propio corazón.

Nunca el tiempo es perdido cuando amamos
con un amor sublime
todo aquello que hacemos o afrontamos
para seguir creciendo como hombres,
para ser más persona cada día.

Admirar un hermoso atardecer,
pasear por un parque con palomas,
aspirar de las rosas el aroma
o pasarse las horas contemplando
la inmensidad del mar...
nunca es tiempo perdido.

Deshacer un dilema,
escribir un poema
o escuchar veinte veces por lo menos
una bella canción...
nunca es tiempo perdido.

Solo pierden el tiempo los que absortos
se olvidan de ellos mismos
para poner sus vidas al servicio
del más duro y feroz materialismo.

Ellos son los que pierden todo el tiempo
mientras dicen y gritan
mil veces cada día,
como en una terrible letanía,
que el tiempo es oro...¡ORO!,
que los segundos cuentan,
que cada uno es vital para seguir
sumando dividendos.

Son los mismos que,
por falta de tiempo,
salen siempre corriendo
cuando ven acercarse algún poeta
que en voz alta y tranquila
proclama a todo aquel que oírle quiera
aquello tan sencillo y evidente
que muchos ya olvidaron:

¡El tiempo nunca es oro,
el tiempo es siempre vida!




 

6/9/16

Un café solo


Mesa y café. 
Momento dulce 
para mirarme 
por los rincones 
de mis derrumbes. 
Para encontrarme 
conmigo mismo. 

Tregua serena, 
para cambiarme 
la ropa sucia 
tras la batalla 
por la decencia. 
Para cubrirme 
mis paradojas 
con tibias gasas 
de dignidad. 

Pausa precisa, 
para ser, sólo 
por diez minutos, 
pieza que encaje 
en el engranaje 
de mis ideas. 
Para engrasar 
la noble rueda 
de mis propósitos, 
esa que oxidan 
día tras día 
las humedades 
de este sistema 
frío, parcial. 

Un café solo 
para curarme 
los arañazos 
de ese felino 
sediento y ávido, 
de ese salvaje
 libre mercado 
neoliberal. 

Un café solo
a solas conmigo. 
Luego, a la calle, 
a ser de nuevo 
sólo carnaza
 para un sistema 
ciego y voraz.

21/4/16

Geisha





De nuevo llora Willians en mi viejo pecé
                                con su más dulce llanto -Memorias de una Geisha-
y esa boquita roja que ilustra la portada
sobre níveo rostro de fina porcelana
remoza con su luz mi excitable memoria 
y hasta el palacio gris de mi terca nostalgia
parecieran volar las notas del violín
en busca de tus ojos, dos gemas rutilantes,
en busca de tu imagen de geisha azul, lejana.
Y acuden en tropel aquellos dulces días
en que te ibas dejando sin siquiera saberlo
melíferos trocitos de ti por los rincones
de mis horas sin alma.

Regresan agolpados los recuerdos
cual fantasmas surgidos de la niebla
golpeando con fuerza en mi ventana
pidiendo que les abra,
que traen para mí, prendida en sus embozos,
tu imagen  de princesa enamorada
para hablarme de nuevo de promesas,
de sueños imposibles,
de soledades muertas,
de anhelos infinitos en la noche
bajo la luna llena,
de aquel tiempo feliz y compartido
que ahora yace enquistado
en mi frágil memoria de cristal
de donde solo el eco ya me llega
cual susurro del viento entre las ramas
de un sauce malherido y soñoliento.

Y acuden, enlazadas con las notas,
tus hermosas palabras,
aquellas que impactaron como dardos
en mi yerma desgana
para sembrarla de fértiles semillas
que al brotar se dejaron en mi huerto
feraces plantaciones de esperanza.

Pero esas mismas notas de violín
me traen también olvidos y distancias
que se elevan como una cordillera
que levanta sus crestas imposibles
entre mi corazón y tu silencio,
entre tu frialdad y mi nostalgia,
hiriendo mi ilusión como una espada
entre la oscura noche de mi ocaso
y la brillante luz de tu alborada.


                             Febrero-2014


De "Con cada nuevo otoño" (2014-2016)












3/4/16

Un tiempo sin tiempo


Hubo un tiempo con magia
en que el mundo cabía en nuestro barrio
y todo el universo en nuestra risa.

Y era tal la inocencia,
que cualquier novedad era un asombro
y cualquier ocasión, una proeza.

Entonces la existencia
se llamaba ilusión
y, al igual que los ríos en primavera,
llegaba cada día tan crecida,
que anegaba las áridas riberas de la tarde
de juegos infinitos y de risas.

Eran risas por siempre a flor de boca,
manando a borbotones
ante el mínimo guiño de la vida.

Hubo un tiempo sin tiempo,
sólo un breve suspiro
pero, fue tan intenso
que asentó para siempre los cimientos
del frágil edificio
que habitamos después.

La infancia es una fábula,
un paisaje de ensueño sin pulir,
una dulce promesa de futuro.

La infancia es un tesoro
que sólo valoramos al final del camino,
cuando ya divisamos el abismo.



De "Versos al atardecer: Sueños" (2010-2013)