16/2/16

Música




                  "El que escucha música, siente que su soledad, de repente, se puebla"
                                                       
                                                                                Robert Browning, poeta inglés





Voz dormida en eternos pentagramas,
lenguaje de los dioses,
eres, música, el bálsamo suave y milagroso
que sana cicatrices en el alma.

Hija del viento helado
que silbaba en las noches primigenias
del Olimpo sagrado,
antes de que los dioses sucumbieran
a los falsos destellos
del oro de los hombres.

Tú eres río de dicha
para el espíritu reseco ya, amargado;
catarata de vida
para las flores mustias
que pierden el color y la fragancia
por los prados azules del olvido.

Son tus notas
curiosos duendecillos que se adentran
por las grutas oscuras del oído
hasta llegar al cálido habitáculo
de un corazón que late apresurado
al sentir tu presencia.

Música que emociona y estremece,
que enamora y que mece
los sueños encerrados
en tarros transparentes
de tantas noches mágicas y locas.

Eres como la seda sobre la nívea piel
de una doncella dormida.
Eres luz en penumbra,
locura que sosiega,
dulce néctar volátil
que va endulzando el aire
con gotitas doradas de sutiles acordes.

Eres y serás siempre
el bienhechor aliento
de los dioses eternos y sagrados
que calma las tormentas
del alma atormentada de los hombres.


 De "Versos al atardecer: Sueños" (2010-2013)







7/2/16

Mientras me quede tiempo


Cada día te busco
en la tibieza gris
del aire de noviembre.
En el cielo plomizo
que se derrama en lágrimas
sobre el parque desierto.
En montañas azules
que ocultan sus siluetas
tras retales de niebla.

Te busco a todas horas
entre los tristes sauces
que lloran junto al río
cuando muere la tarde.
En el aroma intenso
del poleo y la menta
allá en la fuente fría.
En el silencio eterno
del páramo sombrío.
En cálidas solanas.
En gélidas umbrías.

Y te busco tranquilo,
sin latidos, sin prisas,
porque sé que encontrarte
no es cuestión de clamores.
Porque ya no eres rostro,
ni sexo, ni sonrisa.
Porque ya sólo eres
una sombra sin cuerpo,
una estela sin agua,
un júbilo sin risas.

Te busqué y aún te busco
entre los pasadizos
de mis turbios recuerdos.
Y apenas una imagen
de tu dulce belleza
me queda para amarte.
Sé que llegará el día
en que ya no te tenga
colgada en mi memoria.
Pero eso no será
ningún inconveniente
para seguir amándote,
para seguir sintiendo
tu calidez, tu aliento.

Te seguiré buscando,
te buscaré incansable
entre todas las cosas
mientras me quede tiempo.


De "Versos al atardecer: Sueños" (2010-2013)

31/1/16

Esferas


Una y otra vez 
la impertérrita esfera giratoria del tiempo 
me devuelve al origen 
de las horas sublimes, 
de los amaneceres eufóricos, azules
tras las noches en vela.

Una y otra vez. 

Pero es tan tarde ya, 
que no encuentro razones 
ni risas ni deseos 
en cada aurora nueva. 
Y está ya casi seco 
aquel pozo profundo y rebosante 
de risas y lujuria 
con ansias de ternura. 

Y cansado  me espanto, me fustigo, me odio 
por tanta ilusión muerta, 
por tanta vida viva 
como derroché entonces 
en inútiles noches incendiarias 
de pólvora mojada. 

Una y otra vez, 
la impertérrita esfera giratoria del tiempo
 me empuja a los orígenes 
de los sueños intactos, 
de aquellos sueños mágicos
que ya nacieron muertos.        

De "Versos al atardecer: Sueños" (2010-2013)